No soy mala madre! 4 técnicas para lidiar con ataques de malcriadez en público


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No se Ustedes pero yo si he llegado a sentirme como la peor de las madres… el fin de semana fui a un restaurante y mi hija de cuatro años simplemente se empezó a portar muy mal; no quería comer, ni jugar con el Ipad, ni pintar, sólo  lloraba. Yo sabía perfectamente que todo el asunto se trataba de que tenía hambre, no había dudas en mí, ya a estas alturas se decifrar ese tipo de actitudes y he llegado a conocer poco a poco el porqué de sus comportamientos.

El asunto se puso delicado cuando en ese pequeño local, en donde las mesas estaban súper pegadas por cierto, las miradas escrutadoras de la señora de al lado no me dejaban actuar. Tengo que confesar que su juicio silencioso me ponía nerviosa, realmente lo que mi hija hacía tampoco era un escándalo, era más bien una lucha semi silenciosa que hubiera sido la envidia de muchas madres de hijos profesionales en eso de las pataletas.

Su cara, sentía sus ojos pegados a mi cada vez que en ese tono que sólo conocemos las mamás le decía a mi hija “basta que sino voy a empezar a contar y te castigo” es casi un susurro pero con la contundencia de una bomba nuclear. El hecho es que tuve que cambiar a mi hija de silla, y reacomodar todo para que la jueza no pudiera seguir leyendo mis labios y mirando cada cosa que hiciera.

Esta narración la traigo aquí por varias razones. Primero me pregunto cuál es ese placer mal sano de hacer sentir terrible a quien ya tiene la tarea dificil de controlar a un niño en un lugar público, y cuando hablo de control lo digo con todo el amor que implica esto, simplemente, y esto segura de que todas las madres coincidirán en este punto, en medio de toda la desesperación del momento, sólo tratamos de saber qué nuestro pequeño esté bien, mientras nos aseguramos de que no molestemos a nadie en el proceso, es decir, estamos en pleno cumplimiento de nuestra labor de madres.

Honestamente cuando llegas a un punto en el que ya no sabes qué hacer te doy los tips que me funcionan y espero a ti también:

– Cálmate para poder calmarlo: Si tu estas estresada tu hijo lo va a notar y va a contagiarse de ese estado de ánimo. Trata de tomarte un momento (aunque sean 5 segundos) para respirar y así poder asimilar tus acciones y las reacciones que éstas van a traer consigo.

– Ápartense a un lugar privado: Vayan al baño, al carro, al probador de la tienda, a un pasillo sin tanta gente, baja a su nivel visual, exígele que te mire a los ojos y explícale que estás molesta y que su actitud es inaceptable.

– Ponle un plazo y explícale las consecuencias: En mi casa siempre estuvo presente la regla del 01, 02, 03, desde pequeños supimos que si mi mamá llegaba a contar hasta 03 íbamos a estar castigados. Con nosotros (mis dos hermanos y yo) siempre funcionó y con mi hija hasta ahora también. Cómo funciona, explícale que tiene 03 oportunidades para corregir su actitud y que si llegas al 03 va a sucerder ________ (algo que no le guste, le quitas un juguete, no visitan a los abuelos, etc). Lo más importante es mantener tu palabra para que tu hijo sepa que tus advertencias tienen valor.

– No explíques: seguro este punto traerá mucha controversia, pero considero que sólo debes tratar de razonar de acuerdo a la edad, no puedes pretender que un niño de dos años analice un sin fin de motivos y comprenda por qué no puede gritar en público, aunque sea el niño más inteligente del mundo no está en capacidad de comprender eso. Entonces creo que lo mejor es la otra regla: El si porque si y el no porque no. Si tardas veinte minutos explicandole a tu criatura de 3 años porqué no puede entrar a la cocina mientras tienes el horno prendido y agua hirviendo además el piso está mojado y atiendes una llamada telefónica (caos materno) lo más seguro es que no te comprenda y termine la situación en un accidente entonces, siempre recordando la edad, entra el Si porque Si y el No porque No, no puede entrar en ese momento a la cocina porque NO! mami en muchas ocasiones no necesita razones simplemente sabe qué es lo mejor para sus hijos y tiene el deber de cuidarlos, esto aplica para adolescentes rebeldes jajajaja. Eso sí más adelante tómate un tiempo para conversar con ellos, la confianza y comunicación son la base fundamental de todas las relaciones y te va a dar la maravillosa herramienta de fortalecer lazos afectivos con tu hijo.

Déjanos saber qué funciona para tí! revistaestilovidayhogar@gmail.com

 

 

 


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